miércoles, 19 de octubre de 2016

ANACO (MARINERA NORTEÑA)





El anaco es probablemente uno de los trajes de marinera más sencillos y austeros; pero no por ello menos hermoso. Su origen se remonta al inicio de la época colonial, cuando los conquistadores españoles observaron que las mujeres indígenas de la costa norte del Perú vestían una prenda suelta con una abertura que pasaba por la cabeza a modo de poncho, pero enseñando el cuerpo desnudo debajo de éste.  




Los españoles reconocieron en esta prenda indígena cierta semejanza con el hábito de las monjas de la orden Carmelita, quienes también usaban una especie de manto doble que les cubría el pecho y la espalda. Sin embargo, existian notorias diferencias en lo que a pudor y recato respecta. Mientras que las religiosas europeas usaban bajo el hábito gruesas capas de ropa que ocultaban escrupulosamente y con inusual celo sus cuerpos; eliminando así cualquier vestigio de la anatomia femenina que pudiera incitar apetitos lujuriosos; las indígenas peruanas estaban literalmente al borde de la completa desnudez, dejando ver por entre las aberturas de su precaria vestimenta el más explicito detalle de su intimidad.



Fue así que el Virrey emitió una ordenanza para adecuar el uso del anaco indígena a los cánones occidentales del decoro y la modestia. Se exigió a las indígenas llevar una enagua o camisón blanco bajo el anaco, además de amarrarlo con una faja o cinturón tejido, todo ello con el fin de salvaguardar las partes intimas que otrora asomaban traviesas bajo la rústica prenda. En virtud a estas prendas adicionales, la vestimenta empezó a llamarse "capus sobre capus"; pues tanto el camisón como el anaxo pasaban por encima de la cabeza.



En la actualidad podemos observar que el anaco usado como traje de marinera no dista mucho del exigido por mandato virreinal. Sobre el cuerpo desnudo se coloca un precioso camisón de mangas cortas que cubre la parte superior del cuerpo hasta la altura de la rodilla, los bordes de la prenda (mangas, cuello y basta) suelen adornarse con delicados encajes y bordados. Posteriormente se coloca una enagua a juego con el camisón que recubrirá el cuerpo desde la cintura hasta debajo de la rodilla. Luego de ello colocaremos el anaco propiamente dicho, el cual ceñiremos al cuerpo con una faja colocada con firmeza unos centímetros bajo el final de los senos y adornaremos con un escapulario colgado en el cuello. El cabello se llevará trenzado y adornado con coloridas flores.





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